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miércoles, 9 de mayo de 2012

OPATIJA

Ciudad de Vacaciones

La ciudad de Opatija está situada en Istria, en la provincia de Primorje – Gorski Kotar, a unos 200 kilómetros de Zagreb. Su población roza los 15.000 habitantes.

Llegamos a Opatija en autobús desde Split, no es una distancia demasiado larga, pero como las carreteras no son muy buenas, el trayecto se hace un poco pesado, aun así el viaje merece la pena, sólo por disfrutar de esta ciudad.



Me pareció un destino turístico ideal; del estilo de los que podemos encontrar en la costa mediterránea española, pero con más nivel; de hecho, es el lugar de vacaciones de la alta sociedad en el Adriático.





Podemos encontrar numerosos hoteles de lujo, muchos de los cuales son antiguas villas reconvertidas. Todas ellas muy cuidadas, con un estilo elegante que enriquece la ciudad.

Lo que más me gusta de esta localidad es que ofrece al turista muchas posibilidades; no sólo sus playas, las cuales me parecen ideales para pasar el día, sino también por la gran cantidad de bares y restaurantes. Sentarte a tomar algo en alguna de sus terrazas mientras contemplas el mar, no tiene precio. Todas están muy preparadas y ofrecen un nivel medio alto para el turista.



Después de comer o cenar, podéis caminar por el paseo, bordeando la costa, llamado Lungomare, que tiene más de 12 kilómetros de longitud; aunque obviamente, no tenéis que recorrerlos todos.

Además de diversión, ambiente y playa, Opatija ofrece una serie de atracciones para los más exigentes, como la Iglesia de Saint – Jacob, la Iglesia de la Anunciación o el Monumento a la Madonna; auténtico símbolo de la ciudad y que os recomiendo que visitéis tanto por el día como por la noche, con su espléndida iluminación se destacan aspectos que por el día pueden pasar desapercibidos.




En definitiva, es la ciudad ideal para pasar unos días relajados, pero a la vez se puede disfrutar de un gran ambiente, que hace que los días no pasen de una manera monótona, sino más bien todo lo contrario.

viernes, 27 de abril de 2012

DUBROVNIK

La Perla del Adriático

Dubrovnik es la capital del condado de Dubrovnik – Neretva. Se encuentra a unos 500 kilómetros de Zagreb. Está rodeada por una gran muralla que fue construida en el siglo X, fue restaurada en el siglo XVII; su longitud total es de casi 2 kilómetros, tiene 6 metros de ancho y 25 de altura.

Cuando se construyó, todos los visitantes de la ciudad estaban obligados a pagar una piedra como tributo; de esta manera, contribuyeron a levantar la muralla.





Cogimos el avión en Bilbao, nos dirigimos a Valencia para coger más pasajeros y de allí al aeropuerto de Dubrovnik. Este está situado a poco más de 20 kilómetros de la ciudad. El camino hasta Dubrovnik es una carretera de montaña, llena de curvas, por lo que se tarda más de media hora en llegar.

Su población ronda los 50.000 habitantes y en 1997 fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, debido a su gran riqueza artística e histórica.




En mi opinión, es una ciudad muy completa para el turista, es un destino vacacional que tiene de todo: importantes iglesias, palacios o Catedral; pero, además, su oferta gastronómica es muy variada, la ciudad está llena de bares y restaurantes de todo tipo, lo que hace que el ambiente en sus calles sea fenomenal.




Lo primero que os recomiendo es que os deis un paseo por su muralla. Cuesta alrededor de 3 euros, puedes hacerlo a tu ritmo y durante el mismo tienes unas vistas increíbles de la ciudad, tanto de su parte interior como de la exterior; te sorprende ver como muchas casas forman parte de la misma. Ese fue un aspecto que me llamó mucho la atención, te puedes hacer una idea de cómo podía ser la vida por aquel entonces. La muralla es imponente, alta y muy sólida, con razón nunca ha sido conquistada.

A continuación, os aconsejo circular por la calle Placa, es la principal avenida de la ciudad, se llega a ella a través de la puerta Pile; según entramos, lo primero que nos encontramos es la fuente de Onofre en el lado derecho. Probad su agua, porque sale fresca fresca.

Es la calle más transitada de Dubrovnik, por momentos se hace difícil, por no decir imposible transitar por ella; aun así tenéis que llegar al final de la calle, allí encontraréis la Iglesia de San Blas y el Palacio Sponza, dos verdaderas joyas que recomiendo visitar.

En la zona también podéis visitar el monasterio franciscano del siglo XIII; en su interior tiene la farmacia más antigua de Europa.

Al llegar al final de la calle Placa, girando  a la derecha, nos encontramos con la Catedral, de estilo barroco y dividida en 3 naves. Justo antes de llegar hasta ella está situado a la izquierda el Palacio del Rector, que en la actualidad alberga el Museo Histórico Cultural.





Como actividad complementaria, os recomiendo la navegación alrededor de la isla de Lokrum, situada a unos 700 metros de la costa; el trayecto dura menos de una hora y su precio es de 10 euros, a pesar de que creo que es un poco caro, merece la pena hacerlo, ya que es un paseo muy agradable.




Los amantes de la playa también tienen su espacio, aunque no os las imaginéis de arena; aquí lo que más predomina son las piedras.

Se trata de una gran ciudad, llena de vida y con numerosas atracciones turísticas que visitar.