sábado, 12 de mayo de 2012

NUEVA YORK

La ciudad que nunca duerme

La ciudad de Nueva York es de sobra conocida en todo el mundo por ser uno de los principales centros mundiales de comercio y finanzas.

Como ya sabréis, la ciudad se encuentra dividida en 5 distritos: Brooklyn, Manhattan, Queens, Bronx  y Staten Island. Tien más de 8 millones de habitantes y para los que estamos acostumbrados a ciudades más bien pequeñas, al principio nos parece algo descomunal; luego, a medida que vas descubriendo Estados Unidos, te das cuenta de que sus ciudades principales son así.



Según llegas te sientes anonadado, por no decir intimidado por sus enormes rascacielos. En la ciudad hay más de 4000. Lógicamente, unos más emblemáticos que otros.




Entre los más importantes de la ciudad se encuentra el Empire State Building, situado en el cruce de la calle 34 oeste y la 5ª Avenida, fue terminado en el año 1931, tiene una altura de 443 metros y se ha convertido en el símbolo de la ciudad.





Otro de los edificios destacados es el Chrysler Building, terminado en el año 1930, tiene una altura de 319 metros. Su diseño me pareció de lo más original, está basado en los tapacubos utilizados por los vehículos Chrysler.




Nueva York recibe más de 40 millones de turistas cada año. Yo destacaría entre sus principales atracciones, la Isla de Ellis, mundialmente conocida por ser la puerta de entrada para más de 12 millones de inmigrantes, allí se les inspeccionaba legal y médicamente.




Times Square, entre la 7ª Avenida y Broadway, otro de los símbolos de la ciudad y verdadero icono del consumismo y publicidad luminosa, tiene tantos carteles luminosos que no sabes a cuál mirar, cuando estás allí de noche, casi parece de día.




Considero que cuando se va a Nueva York no se puede dejar de visitar Central Park, uno de los parques urbanos más famosos del mundo. Me pareció enorme; es un rectángulo de 4000 metros de largo por 800 metros de ancho. En él puedes encontrar de todo, incluso un castillo, el Belvedere, lagos y campas donde la gente va de picnic y practica diversos deportes. Es increíble la cantidad de gente que hace footing en el parque.




La Estatua de la Libertad, probablemente el monumento más famoso de Nueva York, regalo de los franceses en el año 1886 para conmemorar el centenario de la Declaración de Independencia; aunque si tengo que ser sincero, me pareció más pequeña de lo que esperaba, aunque desde mi punto de vista, la isla donde se encuentra es el lugar ideal.




Tampoco podéis dejar de visitar la zona de Wall Street; enseguida te das cuenta de que el poder económico está presente en cada esquina. Te da una sensación rara y conocida, ver a todos los ejecutivos andando a toda pastilla, casi corriendo. Podéis aprovechar para visitar Trinity Church, que está justo al lado.







Los amantes del arte tienen a su disposición diversos museos, como el Metropolitano de Arte, Carnegie Hall, el Guggenheim, el MOMA o el Museo Americano de Historia Natural, entre otros.



En mi opinión, el medio de transporte ideal para desplazarse por la ciudad es el metro. Tiene más de 1000 kilómetros de vías y se calcula que tiene unos 1500 millones de viajeros cada año.




Con estas dimensiones puede parecer complicado moverse por él, pero nada más lejos de la realidad. En cuanto consigues un plano, te orientas enseguida.

Considero que es un medio de transporte rápido y cómodo y siempre te deja cerca de las atracciones turísticas.

Como es imposible hacer una entrada con todo lo que hay, este es un pequeño resumen de lo que se puede encontrar en esta increíble ciudad. En otras iré contando, de forma individual, más atracciones.

En definitiva, creo que esta ciudad es un destino turístico que debe estar en la agenda de cualquier viajero.

miércoles, 9 de mayo de 2012

OPATIJA

Ciudad de Vacaciones

La ciudad de Opatija está situada en Istria, en la provincia de Primorje – Gorski Kotar, a unos 200 kilómetros de Zagreb. Su población roza los 15.000 habitantes.

Llegamos a Opatija en autobús desde Split, no es una distancia demasiado larga, pero como las carreteras no son muy buenas, el trayecto se hace un poco pesado, aun así el viaje merece la pena, sólo por disfrutar de esta ciudad.



Me pareció un destino turístico ideal; del estilo de los que podemos encontrar en la costa mediterránea española, pero con más nivel; de hecho, es el lugar de vacaciones de la alta sociedad en el Adriático.





Podemos encontrar numerosos hoteles de lujo, muchos de los cuales son antiguas villas reconvertidas. Todas ellas muy cuidadas, con un estilo elegante que enriquece la ciudad.

Lo que más me gusta de esta localidad es que ofrece al turista muchas posibilidades; no sólo sus playas, las cuales me parecen ideales para pasar el día, sino también por la gran cantidad de bares y restaurantes. Sentarte a tomar algo en alguna de sus terrazas mientras contemplas el mar, no tiene precio. Todas están muy preparadas y ofrecen un nivel medio alto para el turista.



Después de comer o cenar, podéis caminar por el paseo, bordeando la costa, llamado Lungomare, que tiene más de 12 kilómetros de longitud; aunque obviamente, no tenéis que recorrerlos todos.

Además de diversión, ambiente y playa, Opatija ofrece una serie de atracciones para los más exigentes, como la Iglesia de Saint – Jacob, la Iglesia de la Anunciación o el Monumento a la Madonna; auténtico símbolo de la ciudad y que os recomiendo que visitéis tanto por el día como por la noche, con su espléndida iluminación se destacan aspectos que por el día pueden pasar desapercibidos.




En definitiva, es la ciudad ideal para pasar unos días relajados, pero a la vez se puede disfrutar de un gran ambiente, que hace que los días no pasen de una manera monótona, sino más bien todo lo contrario.

domingo, 6 de mayo de 2012

SAN CARLOS DE BARILOCHE

Cuatro estaciones en un mismo día

La ciudad argentina de San Carlos de Bariloche se encuentra en la provincia de Río Negro. Se trata de la ciudad más grande de los Andes Patagónicos. Tiene una población de 100.000 habitantes. En sus construcciones impera el estilo europeo. Se haya ubicada junto al Parque Nacional Nahuel Huapi.






Dentro de la población encontramos varias atracciones turísticas que merece la pena visitar, como el Centro Cívico, el Edificio de la Municipalidad, la Capilla San Eduardo o la Catedral de Bariloche.




Su economía se basa fundamentalmente en el turismo, ya sea en invierno como en verano. Los amantes del esquí tienen a su disposición la estación Cerro Catedral, la más importante de Argentina o el Cerro Otto, este último me parece ideal para practicar esquí de fondo; y aunque no practiquéis este deporte, os aconsejo que vayáis igualmente, porque desde allí podréis disfrutar de unas vistas magníficas.





A los que les guste el chocolate, deciros que éste es el lugar ideal; abundan las tiendas de chocolate. Todas enormes y magníficamente preparadas, yo diría que incluso rozando el lujo; sólo con pasar por delante de ellas te daban ganas de entrar.



Como actividades complementarias os recomiendo la navegación por el lago Nahuel Huapi; disfrutaréis viendo como las gaviotas os persiguen y si cogéis algo de comida, os la tomarán directamente de vuestra mano.






Los que se mareen, no tienen por qué preocuparse, la navegación se hace en catamarán y apenas se mueve.

Uno de los paseos que no os podéis perder es la visita al Bosque de Arrayanes, disfrutaréis de la naturaleza en estado puro; el paisaje os dejará extasiados, solamente por eso merece la pena ir. Los árboles que veréis allí son increíbles.



Los que tengan el bolsillo más desahogado pueden hospedarse en el hotel Llao Llao, todo un lujo, enclavado en un lugar idílico, con un paisaje maravilloso.

Según nos comentó el guía, lo más característico de esta región, es que al visitar las numerosas atracciones, puedes vivir en un mismo día, las 4 estaciones del año. Hecho que sucede en muy pocas partes del mundo.

Con esta visita descubriréis lugares asombrosos llenos de encanto.

jueves, 3 de mayo de 2012

PARK CENTRAL NEW YORK HOTEL

Muy Bien Situado

Siempre que nos vamos de vacaciones, una de las cosas que más nos preocupa es el alojamiento, el lugar en el que relajarse y descansar después de un día ajetreado visitando la ciudad, y más si cabe en Nueva York, donde las distancias son enormes. El Park Central es el hotel en el que me alojé la última vez que visité la Gran Manzana.



Está situado en el Midtown de Manhattan, en la 7th Avenida, haciendo esquina con la calle 56, por lo que su ubicación es extraordinaria para conocer la ciudad; se encuentra a cinco minutos caminando de numerosas atracciones turísticas, entre ellas, Times Square, Central Park, El MOMA, el Edificio Chrysler, etc.. También queda a pocas manzanas del Distrito de los Teatros o de las conocidas tiendas situadas en la 5th Avenida.



Para los que no quieran utilizar el coche en Nueva York es una gran ventaja esta situación estratégica, además, también se encuentra justo al lado de la parada del metro queda da acceso a las líneas N, Q, R y W. Como desventaja diré que es un poco ruidoso, pero eso supongo que pasará en la mayoría de los hoteles de Nueva York, y será otra de las razones por la que la llaman la ciudad que nunca duerme.

Se trata de un hotel de 3,5 estrellas en un gran edificio, con cerca de 1000 habitaciones y suites. Entre las instalaciones con las que cuenta cabe destacar su Café New York, restaurante estilo bistró, el Lobby Lounge, para disfrutar cócteles y aperitivos, y un total de 1400 m2 para eventos. Para aquellos que se vean con fuerzas también dispone de un gimnasio privado.

En cuanto a la habitación en la que yo me hospedé, la definiría como correcta, bastante completa y muy espaciosa pero con un diseño un poco antiguo para mi gusto. Contaba con un televisor de pantalla plana de 32 pulgadas, teléfono, caja fuerte electrónica en el armario,  plancha y tabla de planchar.





La cama me pareció muy cómoda, enorme, el tamaño que allí llaman king-size y con la ropa muy limpia y en buenas condiciones.




El baño es completo, está bien de tamaño, aunque su aspecto da un poco a antiguo, más incluso que la habitación. Y en él se puede encontrar un secador de pelo.

Tiene posibilidad de acceso a Internet, vía wireless, aunque en mi opinión, su precio es desorbitado, 15 $ la hora.

El precio del hotel es un poco elevado, pero si lo cogéis con suficiente antelación, podréis haceros con una buena oferta, a nosotros nos salió unos 150 euros la noche.

Si vais con coche, no os preocupéis, el hotel tiene un parking privado, aunque sale un poco caro, algo más de 40 $ por día.

martes, 1 de mayo de 2012

PUERTO VIEJO DE TALAMANCA


Pueblo de Rastas

El pueblo de Puerto Viejo de Talamanca está situado en Costa Rica; concretamente en la provincia de Limón. Se ubica en la costa del Océano Atlántico; tiene unas playas maravillosas, con agua cristalina, aunque hay que tener cuidado con las corrientes porque son muy fuertes.





Es un paraíso para los amantes del surf, acude gente de todos los lugares del planeta. Me resultó muy curioso el hecho de que para entrar en la playa tuviéramos que atravesar zonas con vegetación tropical, también tengo que deciros que la arena es muy fina y dorada, pero podíamos encontrar numerosos restos de vegetación, como pequeños palos de madera.





Si creéis que las vacaciones son para relajarse y estar tranquilo, sin lugar a dudas, éste es vuestro destino.

Pero, como no sólo de playa vive el hombre; encontraréis una gran variedad de bares y restaurantes, podemos degustar cualquier tipo de comida, desde la típica de la región, hasta la más internacional. En cuanto a la categoría y precios de los restaurantes también existe un amplio abanico; desde los más asequibles hasta los que requieren el bolsillo bien lleno.





Es un sitio idóneo para disfrutar de la naturaleza; en ese sentido no podéis dejar de visitar el Parque Nacional Cahuita, el Refugio de Vida Salvaje Gandoca Manzanillo o la Reserva India Talamanca. Podréis estar en contacto con la naturaleza, atravesando la selva (os recomiendo que lo hagáis con un guía porque hay animales peligrosos que no conocemos), además, se puede practicar snorkeling.






El pueblo tiene un aspecto humilde, rústico. La gente es de lo más abierta, muy cordial; como curiosidad deciros que nunca había visto tanto peinado “Rasta”; cualquiera hubiera dicho que estábamos en Jamaica; o por lo menos, yo lo asocio a este país.




En lo que respecta al alojamiento, tampoco tenéis por qué preocuparos, porque hay innumerables hoteles, unos más rústicos que otros, pero todos con un gran sabor a naturaleza. Todos ellos están integrados en la selva cercana. Allí lo que se lleva es que estén formados por varias casetas individuales, lo que hace que los hoteles sean muy acogedores.






Cuando estás en este pueblo, parece como si hubieras retrocedido unos cuantos años en el tiempo, te olvidas de las modernas infraestructuras que puedes encontrar en las urbes de los países más avanzados; aunque, desde mi punto de vista eso forma parte de su encanto.

Se puede decir que es un pueblo hecho por y para el turismo.