sábado, 14 de julio de 2012

EMPIRE STATE BUILDING

El Jefe de la Ciudad

El Empire State Building en mi opinión es, junto con la Estatua de la Libertad, la edificación más emblemática de la que dispone la ciudad de Nueva York.




Está situado en el centro de Manhattan, entre la 5ª avenida y la calle 34 Oeste. Es un gran coloso de hormigón coronado con una gran antena.



 

Antes de su terminación, el edificio Chrysler era el edificio más alto de la ciudad.

Para visitar el Empire State Building, hay que armarse de paciencia, primero por las colas que hay para entrar, y segundo, por los controles de seguridad, similares a los de un aeropuerto, que hay que pasar antes de subir.

Dependiendo de lo que pagues por la entrada, puedes acceder a uno u otro de los dos miradores que hay. Nosotros estuvimos en el de más abajo, creo recordar que era en el piso 86.

El ascensor tarda en subir aproximadamente un minuto, por lo que es una gran velocidad, pero tú en su interior, apenas te enteras de nada.

Las vistas de la ciudad son maravillosas, se ve perfectamente el edificio Chrysler, la Estatua de la Libertad, así como los dos ríos que rodean la isla: el East River y el Hudson.




 

Si miras hacia abajo, verás los taxis como miniaturas; de esa manera te haces una idea de la altura a la que estás.

A la entrada te hacen pasar por un photocall en el que te hacen una fotografía, que puedes comprar más tarde y a la salida te hacen atravesar una tienda de souvenirs por si te interesa comprar algo.



Una vez arriba te puedes quedar todo el tiempo que quieras. Yo os recomendaría subir al atardecer, de forma que estéis arriba cuando se haga de noche y poder contemplar la ciudad iluminada. Las fotos que podréis sacar desde los cuatro lados son espectaculares.





Visita totalmente recomendable y que no olvidaréis.

sábado, 23 de junio de 2012

CENTRAL PARK

El Oasis de Nueva York

Uno de los días de nuestra estancia en Nueva York visitamos el conocidísimo Central Park. Y sólo puedo decir una cosa: ¡Qué pasada!





El parque ocupa una extensión enorme; con 4 kilómetros de longitud por 800 metros de ancho, con una gran cantidad de caminos y carreteras, de forma que resulta imposible visitarlo todo en un solo día.

Al entrar te da la sensación de que has estado allí anteriormente, todo te parece ser conocido, y es debido a las películas que todos hemos visto en la tele sobre esta maravillosa ciudad.







He de decir que las películas no se inventan nada, todo lo que echan es la pura realidad, la sociedad en Nueva York es así, por extraño que nos pueda parecer a muchos.

Visitamos el parque en domingo, un día de lo más soleado, y la verdad es que estaba lleno de gente.



Hay una gran cantidad de opciones de entretenimiento que hacer en su interior: podéis encontrar gente de picnic, jugando al futbol americano, al béisbol, simplemente sentados en la hierba charlando con los amigos, y algo tan simple como hacer footing, lo cual me sorprendió por la cantidad de gente que lo practicaba, creo que no he visto tanta gente corriendo en toda mi vida.







Además de todo esto, en el parque también puedes navegar por el lago, montar en tiovivo, jugar con barcos teledirigidos en un estanque, visitar el zoo, e incluso; hay una zona para niños, presidida por una estatua de Hans Christian Andersen.



Aparte de los domingueros, al parque también acude gente con intención de ganarse un dinerito, puedes encontrar gente tocando algún instrumento, cantando, y sobre todo, bailando, y no a nivel de aficionado / principiante; parecen auténticos profesionales.



Una cosa que me llamó la atención, a pesar del gentío que había, es lo limpio que estaba, era complicado encontrar un papel en el suelo. Todo está muy cuidado.

En definitiva, se trata de un lugar ideal para relajarse, respirar aire fresco y aislarse de la vorágine de la ciudad.

Como anécdota os diré que el parque sirve como referencia para situarse en la ciudad, ESTE / OESTE.

Sin duda, uno de las visitas que no puede faltar en vuestro itinerario a la hora de conocer la Gran Manzana.

sábado, 9 de junio de 2012

TORTUGUERO

Naturaleza Salvaje

Tortuguero está situado en la provincia de Limón, en la costa este de Costa Rica, a orillas del mar Caribe. La zona es de las más lluviosas.




Debe su nombre a que es una zona donde las tortugas acuden a desovar. Sus playas están llenas de nidos de tortuga, es casi imposible andar por ellas sin tropezarse con uno.





Se organizan visitas nocturnas para ver el desove, pero tienes que ir acompañado por un guía, ya que se necesita permiso y las playas están protegidas por vigilantes.

 Es uno de los parques nacionales más grandes del país, con una extensión de más de 30.000 hectáreas terrestres y más de 50.000 marinas.

Yo destacaría sus canales, cuando navegas por ellos, te parecen eternos, te ves envuelto por la naturaleza a un lado y al otro y no ves el fin. Llegas a pensar en cómo salir de allí, porque es tanta la vegetación que hay que no se ve las líneas de las orillas, las plantas se meten en el agua y sabes que las orillas del canal están ahí, pero no sabes dónde exactamente.







Se puede visitar la selva, lo cual me pareció una excelente oportunidad para acercarte aun más a la flora y fauna de esta región.

Su fauna es muy abundante y variada, hay más de 150 especies de mamíferos, 400 de aves y más de 50 de peces.








Me llamaron la atención los monos, hay varias especies, como araña, congo y perezoso, entre otros. Ojo, tenéis que tener cuidado porque también hay caimanes y cocodrilos. Pero aplicando el sentido común, no tendréis problemas.



Me pareció impactante, porque los que vivimos en ciudades no tenemos la oportunidad de vivir esa experiencia todos los días, verte tan cerca de tantos animales salvajes no tiene precio.

Se trata de una zona muy lluviosa por lo que os recomiendo que llevéis un buen chubasquero; además también abundan los mosquitos, por lo que antes de ir a la selva es muy conveniente rociarse con un buen repelente, porque si no podéis volver abrasados. Debido a esta lluvia, el color de los ríos es siempre marrón, debido a la gran cantidad de sedimentos que arrastra.





Desde mi punto de vista es una forma diferente de ir de vacaciones, algo que no experimentamos a menudo y que, sin duda, recomiendo.

sábado, 26 de mayo de 2012

COSTA RICA


Pura Vida

Costa Rica era un destino bastante conocido para los turistas norteamericanos, pero en los últimos años se ha vuelto muy popular entre los europeos; principalmente, los españoles.

Este pequeño país centroamericano tiene frontera con Nicaragua y con Panamá, sus costas son bañadas por el océano Pacífico y el mar Caribe. Su población supera ligeramente los 4 millones. Como curiosidad, os diré que Costa Rica tiene más superficie marítima que terrestre.

Es uno de los países con mayor diversidad de flora y fauna, casi  la mitad del país está cubierto por bosques y selvas y el 25% se encuentra protegido.

Nuestro primer destino fue la capital, San José, me pareció que estaba un poco descuidada, comparándola con cualquiera de las capitales europeas tiene mucho qué mejorar, daba la sensación de ser una ciudad apagada, oscura; aunque parecía segura, en ningún momento tuvimos sensación de inseguridad.

A continuación, nos dirigimos a Tortuguero, el viaje hasta allí se nos hizo largo, ya que, tuvimos que coger, primero, un autobús y después lanchas en las que recorrimos los canales hasta llegar a nuestro destino. También tengo que deciros que el esfuerzo merece la pena, porque cuando llegas te olvidas de todo.




Nuestro hotel estaba situado en plena selva. Tenía una zona de recepción y las habitaciones eran casitas de madera a las que accedías por pequeños paseos que iban atravesando la selva. Me pareció una gozada porque el contacto con la naturaleza era total.

Nuestro siguiente destino fue el pueblo de Puerto Viejo de Talamanca, en la provincia de Limón.

En mi opinión, era un pueblo curioso, la vida en él era muy tranquila y sin ningún estrés. Yo destacaría sus playas, aunque había muy poca gente en ellas. Era un pueblo pequeño; ideal para pasar unos días relajado, pero sin estar allí mucho tiempo, terminarías aburriéndote, porque no había mucho qué hacer.






El cuarto destino fue Arenal, allí podéis visitar su famoso volcán, con sus fumarolas que nos recuerdan que todavía está activo. Considero que el pueblo de La Fortuna está mucho más hecho que el anterior, con una serie de servicios y con una población considerable.






Dejando Arenal, nos dirigimos a Monteverde, lo peor, sin lugar a dudas, era la carretera que había para llegar, sin asfaltar y por momentos se volvía peligrosa; desde mi punto de vista, el pueblo no era gran cosa, aunque si vais por allí no podéis dejar de visitar la reserva del Bosque Nuboso, veréis especies curiosas y desconocidas. A mí, personalmente, me gustó mucho.





Nuestra siguiente parada fue Manuel Antonio, fue nuestro destino menos “selvático” y eso que visitamos su parque natural; pero tuvimos muchos más ratos de asueto; yo la califico como la etapa playera de nuestro viaje. Fue un destino muy placentero que nos sirvió para olvidarnos un poco del ajetreo del viaje.





Por último, Corcovado, en mi opinión, el lugar más salvaje de todo el país, se ha conservado casi puro, con deciros que hasta hace bien poco no había ni móviles ni teléfono fijo, os digo todo.

Para llegar al hotel tenías que desembarcar en la playa, saltar al mar con la maleta a cuestas.





Fue un destino que me gustó porque la vida allí es muy diferente a la que conocemos y haces cosas que aquí ni te las planteas.

En definitiva, Costa Rica es un gran país que os recomiendo visitar.